Comprender cómo la mosca de los cuernos utiliza las señales químicas del estiércol para reproducirse fue el propósito de la investigación con la que Isabel Soto Llanquitruf obtuvo el grado de Doctora en Ciencias de Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera. Su trabajo estudió la relación entre las bacterias presentes en las fecas bovinas, los compuestos que estas liberan y el comportamiento del insecto al elegir dónde depositar sus huevos.
La mosca de los cuernos, cuyo nombre científico es Haematobia irritans, se alimenta de la sangre del ganado y provoca estrés y pérdidas en la producción de carne y leche. Su control se ha basado principalmente en insecticidas, pero la resistencia que desarrolla frente a estos productos y sus efectos ambientales han impulsado la búsqueda de otras alternativas.
Una parte de su ciclo de vida ocurre fuera del animal. Las hembras depositan sus huevos en el estiércol fresco, donde se desarrollan las larvas. Por ello, conocer qué señales intervienen en la elección de este lugar constituye una línea de estudio para comprender su reproducción y aportar al manejo de la plaga.
Bacterias y señales químicas
La tesis, titulada “El rol de las bacterias fecales bovinas y de sus compuestos volátiles en la selección de las fecas y en la oviposición de la mosca de los cuernos, Haematobia irritans (Diptera: Muscidae)”, fue desarrollada en el Laboratorio de Química Ecológica de la UFRO, bajo la guía del Dr. Javier Espinoza Maldonado y la co-guía del Dr. Andrés Quiroz Cortez.
Para abordar este problema, la investigadora analizó las comunidades bacterianas presentes en distintas etapas de vida de la mosca y en el estiércol durante su descomposición. También estudió los compuestos liberados al aire y evaluó, mediante ensayos de laboratorio, su relación con la respuesta al olor y la postura de huevos.
El trabajo integró el estudio de microorganismos, el análisis químico y la observación del comportamiento del insecto. Este enfoque permitió abordar la relación de la mosca con el estiércol bovino, un ambiente del que depende para completar su ciclo de vida.
Con esta investigación, Isabel Soto contribuye al conocimiento de las interacciones entre bacterias, señales químicas e insectos, aportando antecedentes para continuar estudiando el manejo de plagas en la producción ganadera.












