El avance del cambio climático, impulsado por el aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, está transformando las condiciones agrícolas en todo el mundo. Entre sus múltiples efectos, este fenómeno puede alterar la capacidad de las plantas para defenderse de enfermedades, un aspecto clave para garantizar sistemas de producción sostenibles y resilientes.
En este contexto, Isabel Méndez Panes, recientemente graduada del Doctorado en Ciencias de Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera, desarrolló una investigación centrada en el impacto que podrían tener los niveles elevados de CO2 sobre el control biológico de la enfermedad conocida como take-all, una infección causada por un hongo. Esta enfermedad afecta las raíces de las plantas, dificultando la absorción de agua y nutrientes, lo que provoca amarillamiento, marchitez y, en casos severos, la pérdida total del cultivo. Por su agresividad y difícil manejo, esta enfermedad es considerada uno de los principales problemas sanitarios del trigo a nivel mundial.
La tesis, titulada “Impact of elevated CO2 on the bacterial biocontrol ability against the take-all disease on wheat plants”, fue dirigida por la Dra. Paola Durán Cuevas y se enmarca en una línea de investigación del Laboratorio de Biocontrol de la UFRO, que busca alternativas sustentables para enfrentar enfermedades agrícolas a través del uso de microorganismos benéficos.
Mediante ensayos realizados en condiciones experimentales controladas, la investigación evaluó el efecto de un sistema de control biológico desarrollado por el equipo de investigación, observando cómo su desempeño podría verse afectado bajo escenarios futuros de concentración de CO2.
Los resultados indican que el aumento sostenido de este gas en la atmósfera puede alterar tanto el equilibrio de microorganismos presentes en el suelo como la capacidad de estos agentes para defender los cultivos de enfermedades, lo que plantea nuevos desafíos para la agricultura en el contexto del cambio climático.
Este trabajo releva la importancia de anticiparse a las condiciones ambientales proyectadas para las próximas décadas, incorporando el estudio de estos efectos en el desarrollo de estrategias agrícolas resilientes, especialmente en cultivos fundamentales como el trigo.